Morelia, Michoacán, a 1 de diciembre de 2025.— En una audiencia ante una Corte federal de Chicago, Joaquín Guzmán López, conocido como “El Güero”, relató con detalle el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, perpetrado el 25 de julio de 2024, un hecho que desató una narcoguerra interna en Sinaloa que, según autoridades locales, continúa vigente.
El hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán se declaró culpable de narcotráfico a gran escala y de dirigir una empresa criminal entre 2008 y 2023. Durante esa audiencia describió cómo coordinó el plagio de uno de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa (CDS), identificado en el expediente como “Individuo A”.
El acuerdo de culpabilidad: cooperación total a cambio de una pena menor
El pacto firmado por Guzmán López establece que la Fiscalía solicitará una pena inferior a la cadena perpetua, aunque no menor a diez años de prisión, siempre que exista cooperación “absoluta y veraz”. La jueza, sin embargo, conserva la facultad de imponer cadena perpetua si así lo determina.
“El acusado acepta que cooperará de manera absoluta y veraz en cualquier asunto en el que sea llamado a colaborar”, aseveró el acuerdo de culpabilidad firmado por el propio Guzmán López.
En otro apartado, el documento añade que esa cooperación incluye “proveer información completa y veraz en cualquier investigación o preparación para juicios, así como su testimonio completo y veraz en cualquier procedimiento penal, civil o administrativo”.
La fractura entre facciones del Cártel de Sinaloa
Los cuatro hijos de “El Chapo” —Iván Archivaldo, Jesús Alfredo, Joaquín y Ovidio— han sido identificados por autoridades estadounidenses como cabecillas de la facción conocida como “Los Chapitos”, enfrentada en diversas etapas con fuerzas leales a “El Mayo”.
“El Güero” y Ovidio Guzmán López, “El Ratón” son hijos de Griselda López. Mientras que Iván Archivaldo y Jesús Alfredo nacieron del matrimonio de Guzmán Loera con Alejandrina María Salazar. Este entramado familiar ha sido clave para entender tensiones y alianzas dentro del CDS.
Así ocurrió el plagio en la “Finca San Julián”
Según el testimonio de Guzmán López, la mañana del 25 de julio citó a “El Mayo” en un inmueble ubicado en Huertos del Pedregal, al norte de Culiacán, conocido como “Finca San Julián”, un espacio rodeado de palmeras, alberca de cerámica y grandes palapas. El sitio, explicó, fue seleccionado por Iván Archivaldo Guzmán Salazar, “El Chapito”.
Aunque no se identifican plenamente a los presentes, Zambada aseguró en una carta que también estaba ahí el ex rector y político Héctor Melesio Cuén Ojeda, quien fue asesinado en la misma propiedad.
“Guzmán cerró la puerta con seguro, varios de sus hombres entraron a la habitación por la ventana, esposaron al Individuo A y le pusieron una capucha en la cabeza”, mencionó el acuerdo.
El documento añade que “los hombres, que iban armados con armas de fuego, sacaron al individuo A por la ventana y lo colocaron sobre sus rodillas en el asiento trasero de una camioneta”.
Traslado aéreo, sedantes y entrega en Nuevo México
De acuerdo con Guzmán López, “El Mayo” fue llevado a una pista clandestina en el Rancho Lazareto, a unos 15 minutos del sitio del secuestro. Desde ahí fue subido a una avioneta, donde lo ataron con bridas.
“El individuo A fue atado a uno de los asientos. Después de que el avión despegara, Guzmán López preparó una bebida con sedantes, parte de la cual bebió él mismo y parte de la cual le dio al individuo A”, expuso el acuerdo firmado por él.
La aeronave aterrizó en Nuevo México, donde autoridades federales ya esperaban para detenerlos. Sin embargo, en su relato, el hijo de “El Chapo” subrayó que Estados Unidos no participó en la planificación ni ejecución del plagio.
‘Ofrenda’ sin recompensa: EU rechaza cualquier vínculo
Durante su declaración, Guzmán López aseguró que su intención era presentar una “ofrenda” al Gobierno estadounidense para obtener beneficios para él y para su hermano Ovidio. No obstante, reconoció que dicho gesto no produciría ningún crédito por cooperación.
“Guzmán López coordinó y cometió el secuestro del Individuo A con la esperanza de obtener crédito por cooperación […] Sin embargo, reconoce que el gobierno de Estados Unidos no solicitó, indujo, sancionó, aprobó ni dio su visto bueno al secuestro”, argumentó el acuerdo.
El expediente concluye que ni Guzmán López ni su hermano recibirán reconocimiento alguno por ese acto, lo que deja en manos de la Corte la determinación final de su condena.






