México.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó en su cuenta de X que, “en sólo un año, México pasó del sexto al tercer lugar en salario mínimo entre los países de América Latina”, y sostuvo que el incremento es resultado de una política de justicia social orientada a fortalecer la economía familiar bajo el principio de “primero los pobres”.
Sin embargo, la publicación generó debate entre usuarios y especialistas, quienes cuestionaron la veracidad del ranking señalado. Lectores advirtieron que la comparación omite a Costa Rica, país que suele encabezar las listas regionales de salario mínimo, y señalaron que, según distintas fuentes internacionales, México se ubica generalmente entre el quinto y sexto lugar, no dentro del top tres.
México: aumento sostenido, pero con matices
En el caso de México, el salario mínimo ha registrado incrementos significativos en los últimos años, con alzas muy por encima de la inflación histórica. Estos aumentos han mejorado el poder adquisitivo de los trabajadores que perciben el mínimo, aunque el impacto real varía según la región y el costo de vida. Además, el país maneja salarios mínimos diferenciados por zonas y sectores, lo que complica las comparaciones internacionales directas.
Costa Rica: salario más alto, pero con alto costo de vida
Costa Rica, por su parte, suele figurar con el salario mínimo más alto de América Latina cuando se mide en dólares. No obstante, también presenta uno de los costos de vida más elevados de la región. El país aplica un sistema de salarios mínimos múltiples, diferenciados por ocupación y nivel educativo, lo que eleva el promedio general, pero no necesariamente garantiza mayor poder adquisitivo en términos reales frente a otros países.
La clave: cómo se comparan los salarios
Especialistas advierten que los rankings varían según la metodología utilizada: tipo de cambio, paridad de poder adquisitivo, salario mensual promedio o salario mínimo legal. Dependiendo del criterio, la posición de México puede cambiar de forma considerable.
El debate pone de relieve que, más allá del lugar que ocupe cada país en una lista, la discusión central debe enfocarse en el poder adquisitivo real del salario mínimo y en su capacidad para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores en cada nación.






