Estados Unidos.- La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó ante un tribunal estadounidense un escrito de imputación en el que señala a Nicolás Maduro —ex presidente de Venezuela y antiguo ministro de Relaciones Exteriores— de haber vendido pasaportes diplomáticos venezolanos a integrantes de los cárteles de Sinaloa y Los Zetas, con el presunto objetivo de facilitar el transporte de cocaína hacia territorio de Estados Unidos. Las acusaciones, que forman parte de un proceso penal más amplio, comprenden hechos ocurridos entre 2006 y 2008, cuando Maduro era canciller bajo el gobierno de Hugo Chávez.
Según el documento de 25 páginas que dio origen a estas imputaciones, los pasaportes diplomáticos habrían ofrecido una suerte de inmunidad y cobertura oficial para que narcotraficantes se movieran con menos escrutinio, tanto en vuelos privados como en operaciones logísticas que involucraban la cadena de traslado de estupefacientes desde Sudamérica hasta el mercado estadounidense. El escrito detalla que estas organizaciones criminales habrían operado como “socias” del denominado **Cártel de los Soles”, una estructura que, según la Fiscalía, involucraba a altos mandos del régimen venezolano en operaciones de tráfico internacional de drogas.
La acusación no se limita a Maduro. El texto legal también menciona al actual ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, a quien se le atribuye haber cobrado sobornos del cártel de Los Zetas para garantizar el transporte de cocaína desde Venezuela hacia México, consolidando un entramado que utilizaba a México como plataforma logística para el envío de la droga hacia Estados Unidos.
La Fiscalía estadounidense sostiene que estas acciones formaron parte de un esquema criminal en el que diversas organizaciones de narcotráfico aprovecharon las estructuras diplomáticas venezolanas para operar con protección, aprovechando rutas marítimas, aéreas y terrestres a través del Caribe, Centroamérica y México antes de ingresar a Estados Unidos. El caso se inserta en un proceso judicial más amplio por cargos de narcotráfico, corrupción y otros delitos relacionados con el tráfico internacional de drogas.
La presentación de estas acusaciones ha reavivado la atención internacional sobre la presunta complicidad entre políticos de alto nivel y cárteles de drogas, y plantea interrogantes sobre la penetración del narcotráfico en estructuras estatales y diplomáticas.





