México.- El sistema de atención médica para personas sin seguridad social a cargo de IMSS‑Bienestar en Michoacán enfrenta una crisis financiera que amenaza la operatividad de las farmacias públicas, tras acumular un adeudo superior a 114 millones de pesos con uno de sus principales proveedores, de acuerdo con reportes recientes.
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La deuda, que ya se prolonga por varios meses, ha generado una advertencia directa de parte de la empresa suministradora, que abastece casi la mitad de las farmacias del estado, sobre el riesgo de interrupción en el surtido de medicinas básicas y esenciales. Esta situación podría afectar directamente a la población que depende de estos servicios gratuitos para su atención médica.
Fuentes extraoficiales señalan que, por falta de pago desde septiembre, hasta 245 de las 491 farmacias del IMSS-Bienestar en Michoacán podrían ver comprometido su abasto de medicamentos, lo que representaría un duro golpe para una población ya vulnerable.
Crisis financiera persistente
La problemática de pagos atrasados no es nueva para el organismo: investigaciones periodísticas y asociaciones del sector han documentado que IMSS-Bienestar viene arrastrando adeudos con empresas farmacéuticas desde 2023, producto de fallas administrativas y operativas que han imposibilitado saldar compromisos con proveedores. Estas tensiones representan un obstáculo para las futuras compras consolidadas de medicamentos, lo que podría agravar la crisis de abasto en los próximos ciclos de adquisición.
La situación coincide con un contexto más amplio de problemas en el sistema de salud pública, donde el desabasto de medicinas y retrasos en entrega de insumos han sido recurrentes en varios subsistemas, incluyendo periodos en los que se incumplieron entregas de centenares de millones de piezas farmacéuticas.
Consecuencias para usuarios y proveedores
La acumulación de deuda pone en tensión la cadena de suministro y la confianza de proveedores, que advierten que sin pagos puntuales el abasto podría disminuir significativamente o incluso colapsar en varias regiones del estado. El impacto recaería directamente en los pacientes que acuden a las unidades médicas del IMSS-Bienestar y que dependen de las farmacias para recibir tratamientos básicos o crónicos.






