México.- En una maniobra legislativa de último minuto, la bancada de Morena y sus aliados del PVEM y PT aprobaron en el pleno de la Cámara de Diputados la nueva Ley General de Aguas y las reformas a la Ley de Aguas Nacionales, impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, esquivando así las movilizaciones que preparaban el PRI y el PAN junto con organizaciones de productores agrícolas.
El llamado “madruguete” se consumó en medio de un ambiente cargado de tensión. Horas antes, la Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento había avalado el dictamen; sin embargo, la verdadera sorpresa llegó cuando, por instrucciones de la Junta de Coordinación Política, el orden del día fue modificado de forma abrupta para llevar el tema de inmediato al pleno. Ahí, la mayoría guinda aplicó la dispensa de trámites y abrió la discusión, desatando protestas de las bancadas opositoras.
Con 328 votos a favor, 131 en contra y cinco abstenciones, la mayoría oficialista aprobó el dictamen en lo general. Acto seguido, enlistaron 529 artículos reservados y 154 oradores para la discusión en lo particular, un proceso que se preveía extender durante toda la madrugada. Parlamentarios de Morena adelantaron que solo aceptarían modificaciones provenientes de sus propias filas o de sus aliados, cerrando la puerta a las propuestas del PRI, PAN y MC.
En la sesión, el diputado Ricardo Monreal presentó 18 reservas a nombre de la coalición oficialista. El paquete, aprobado a mano alzada, incluyó cambios a diversos artículos —entre ellos el polémico artículo 22— con el argumento de que buscaban corregir “inconsistencias” y desmentir lo que calificó como “mitos” alrededor de la iniciativa.
De mantenerse este ritmo, la nueva legislación hídrica será enviada este mismo jueves al Senado para su revisión y eventual votación, mientras afuera crecen las inconformidades de productores agrícolas que acusan al bloque oficialista de ignorar sus exigencias y aprobar una reforma que, afirman, pone en riesgo el futuro del campo mexicano.






