Oaxaca.— Un nuevo descarrilamiento del Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, ocurrido la mañana de este domingo en la localidad de Nizanda, Oaxaca, volvió a encender las alertas sobre la seguridad y la operación de uno de los proyectos estratégicos del Gobierno federal, el cual ya ha registrado incidentes similares en meses recientes.
La Secretaría de Marina (Semar) informó que en el convoy afectado viajaban nueve integrantes de la tripulación y alrededor de 241 pasajeros, dato que fue difundido a través de sus redes sociales. Tras el percance, autoridades federales activaron los protocolos de atención y seguridad para resguardar la integridad de las personas a bordo y comenzar con la evaluación de las causas del descarrilamiento.
El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec informa que se registró un evento ferroviario a la altura de Nizanda, Oaxaca, sobre la Línea Z, en el que viajaban 9 integrantes de la tripulación y 241 personas pasajeras, a bordo de dos locomotoras y cuatro vagones de… pic.twitter.com/OFqLkOwwdF
— SEMAR México (@SEMAR_mx) December 28, 2025
Sin embargo, hasta el momento la dependencia no ha precisado si hubo personas lesionadas ni el alcance de los daños materiales, lo que ha generado inquietud entre usuarios y habitantes de la región, quienes señalan la falta de información clara e inmediata ante un hecho de esta magnitud.
El incidente no es un caso aislado. Este descarrilamiento se suma a eventos previos registrados en distintos tramos del proyecto, los cuales ya habían puesto sobre la mesa cuestionamientos sobre el estado de las vías, los protocolos de mantenimiento, la capacitación del personal y la prisa por poner en operación el sistema ferroviario, pese a advertencias técnicas.
Para críticos del proyecto, la repetición de estos percances evidencia fallas estructurales en la planeación y supervisión, así como una posible subestimación de los riesgos operativos en una región con condiciones geográficas y climáticas complejas. A ello se suma la preocupación por la seguridad de los pasajeros, especialmente cuando los trenes ya operan con cientos de usuarios a bordo.
El Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec ha sido presentado como una alternativa logística clave para el transporte de carga y pasajeros entre los océanos Pacífico y Atlántico, y como motor de desarrollo para el sureste del país. No obstante, los descarrilamientos recurrentes amenazan con minar la confianza pública en el proyecto y refuerzan la exigencia de auditorías técnicas, transparencia en los reportes y una revisión a fondo de su operación antes de que se registren consecuencias mayores.
Mientras la Semar mantiene el monitoreo del caso y promete ampliar la información conforme avancen las revisiones, la pregunta persiste: ¿cuántos incidentes más serán necesarios para que se atiendan de manera integral las fallas que hoy ponen en riesgo a pasajeros y tripulaciones?






