Ciudad de México.— La tensión en el sudeste asiático volvió a escalar este lunes luego de que Tailandia lanzara ataques aéreos en la frontera con Camboya, una acción militar que dejó al menos cinco personas fallecidas y que, de inmediato, encendió alarmas en la comunidad internacional.
De acuerdo con reportes preliminares de autoridades locales en la zona fronteriza, los bombardeos alcanzaron comunidades rurales cercanas a la provincia camboyana de Banteay Meanchey. Entre las víctimas se encuentran civiles, aunque aún no se ha confirmado cuántos.
El gobierno tailandés no ha emitido, hasta el momento, un informe detallado sobre las razones de la ofensiva, pero fuentes diplomáticas en la región señalan que en las últimas semanas se habían intensificado las tensiones por disputas territoriales históricas que involucran rutas comerciales y presencia militar en zonas boscosas.
El ataque supone el fin del acuerdo de paz anunciado hace apenas seis meses por el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se atribuyó la mediación entre ambos países y lo calificó como un “logro histórico” para la estabilidad regional. Sin embargo, organizaciones internacionales y especialistas advirtieron desde su firma que el pacto se sostenía sobre compromisos frágiles y sin mecanismos de verificación claros.
La ruptura del acuerdo abre un nuevo capítulo de incertidumbre para la región. Analistas advierten que, si no se reactivan de inmediato canales diplomáticos, el conflicto podría escalar y comprometer la seguridad de miles de habitantes en ambos lados de la frontera.
Mientras tanto, Camboya exigió una respuesta “urgente y contundente” de la comunidad internacional y calificó los hechos como “una agresión injustificable”. Se prevé que en las próximas horas el Consejo de Seguridad de la ONU discuta el tema en sesión extraordinaria.
El saldo preliminar podría aumentar conforme avanzan las labores de rescate en las zonas afectadas. Autoridades locales pidieron apoyo humanitario para atender a desplazados y heridos.






