Ciudad de México.— La renuncia de Adán Augusto López Hernández a la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República no solo marca un cambio de nombres, sino que evidencia la subordinación de la agenda legislativa a las prioridades electorales del partido oficialista.
López Hernández, quien ocupó el cargo desde el inicio de la actual Legislatura, anunció su salida durante la reunión plenaria de Morena, donde dejó claro que no se retira de la política ni del Senado, sino que se dedicará de lleno a la operación política rumbo a las elecciones del próximo año en la IV circunscripción, una de las regiones estratégicas para el oficialismo.
El mensaje es contundente: el trabajo legislativo pasa a segundo plano frente a la urgencia electoral. La decisión refuerza la percepción de que los cargos en el Congreso funcionan como plataformas temporales para proyectos políticos personales o partidistas, más que como espacios de deliberación y representación ciudadana.
En sustitución de López Hernández, los senadores de Morena eligieron por consenso al poblano Ignacio Mier Velazco, un operador político con amplia trayectoria dentro del movimiento y experiencia como excoordinador de la bancada morenista en la Cámara de Diputados. Su nombramiento apunta a garantizar disciplina interna y control político en el Senado, más que a impulsar una agenda legislativa propia.
El relevo ocurre en un momento clave, cuando Morena enfrenta el reto de mantener cohesión interna y competitividad electoral en medio de tensiones internas y desgaste del poder. Analistas advierten que la salida de Adán Augusto responde menos a un ajuste técnico y más a una reconfiguración del poder territorial, en la que figuras clave son enviadas a “cuidar” regiones donde el partido busca afianzar o recuperar posiciones.
Hasta ahora, la dirigencia nacional de Morena ha optado por el silencio, evitando explicar públicamente los motivos del cambio o sus implicaciones para el trabajo parlamentario. Sin embargo, se anticipa que en los próximos días se anuncien nuevos movimientos dentro de la bancada, en una lógica donde la estrategia electoral vuelve a imponerse sobre la función legislativa.






