México. – La contaminación de más de 900 kilómetros en el Golfo de México, reportada desde febrero, fue provocada por una fuga en un oleoducto de Pemex, confirmando lo que previamente había denunciado la organización Conexiones Climáticas.
A pesar de que más de 50 playas del país presentan residuos de chapopote tóxico, especialistas consideran poco probable que exista una sanción internacional contra la empresa estatal. No obstante, subrayan que a nivel nacional debe establecerse un deslinde de responsabilidades para que quien provocó el daño asuma los costos de la remediación, así como las afectaciones a comunidades pesqueras y locales.
Pablo Montaño señaló que ya se reconoció que el origen del derrame fue un oleoducto, pero cuestionó por qué no se interrumpió el flujo de crudo a tiempo y cuáles fueron las causas de la ruptura.
El derrame ha impactado gravemente a los estados de Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, afectando fauna marina, ecosistemas costeros y actividades económicas. Especialistas advierten que las consecuencias ambientales podrían prolongarse durante años.
Por su parte, Ornella Garelli, de Greenpeace México, enfatizó la necesidad de atender la emergencia socioambiental más allá de los daños visibles, evaluando impactos a largo plazo en los ecosistemas.
Aunque tres funcionarios de Pemex fueron cesados e investigados por su presunta responsabilidad, expertos consideran que las indagatorias deben ampliarse. Gonzalo Monroy advirtió que no se trata de casos aislados, sino de una posible cadena de responsabilidades que incluiría a altos mandos del sector energético y ambiental.
Mientras continúan las investigaciones, el ecosistema del Golfo de México enfrenta las consecuencias de una respuesta tardía y de la minimización inicial del desastre.






