Caracas, Venezuela.- En medio de una situación geopolítica y energética marcada por tensiones entre Venezuela y Estados Unidos, el dirigente chavista Diosdado Cabello, figura clave del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), ha cambiado radicalmente su discurso acerca del comercio petrolero con Washington.
Este jueves, Cabello afirmó que Venezuela estaría dispuesta a vender su petróleo a Estados Unidos si este país muestra interés en comprarlo, destacando que la relación comercial debe regirse por criterios de mercado y beneficio mutuo. “Si Estados Unidos está dispuesto a comprar nuestro petróleo, nosotros se lo vendemos”, declaró durante su programa televisivo Con el Mazo Dando, subrayando la histórica exportación de crudo venezolano hacia el mercado norteamericano.
Este pronunciamiento contrasta con sus palabras de finales de 2025, cuando Cabello defendió una postura confrontacional ante la presión internacional. En diversas intervenciones públicas señaló que “ni una gota de petróleo puede salir de aquí hacia los Estados Unidos si agreden a Venezuela”, en respuesta al aumento de tensiones y a las amenazas percibidas del gobierno estadounidense.
Contexto de la reversión
El cambio se produce en un escenario en el que, tras recientes acciones de Estados Unidos —incluyendo un operativo militar en Venezuela a inicios de enero de 2026 que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro—, las dinámicas de poder y negociación energética han evolucionado rápidamente. Aunque Caracas había mantenido un discurso de rechazo total frente a cualquier intervención o presión externa, la realidad de los mercados petroleros y las necesidades económicas del país podrían estar influyendo en la estrategia oficial.
Además, la estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) ha confirmado negociaciones activas para vender petróleo a Estados Unidos, lo que demuestra un acercamiento pragmático a la relación comercial con el principal consumidor mundial de hidrocarburos.
Reacciones y debate
El giro de Cabello ha generado reacciones encontradas tanto dentro de Venezuela como en el ámbito internacional. Para algunos analistas, esto refleja una adaptación a las realidades económicas que enfrenta el país petrolero, que ha visto su producción y capacidad de exportación erosionarse en los últimos años debido a la falta de inversión y mantenimiento en la industria. Otros observadores consideran que el cambio de postura puede obedecer a la presión geopolítica derivada de la presencia y acciones recientes de Estados Unidos en la región.
El contraste entre las dos declaraciones de Cabello —la de rechazo absoluto a vender petróleo y la apertura actual a hacerlo bajo condiciones comerciales— marca un momento significativo en la política energética venezolana y podría presagiar una redefinición de las relaciones comerciales entre Caracas y Washington






