Washington.— Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá fracasaron en el último momento y provocaron una nueva escalada en la relación entre ambos países, luego de que entraran en vigor aranceles estadounidenses de hasta 50 por ciento sobre determinados productos canadienses.
Las nuevas tarifas comenzaron a aplicarse poco después de la medianoche de este sábado y afectan mercancías canadienses por alrededor de 20 mil millones de dólares, una cantidad equivalente a poco más de 5 por ciento de las exportaciones de Canadá hacia Estados Unidos.
El conflicto se intensificó después de varios días de negociaciones destinadas a alcanzar un acuerdo que permitiera evitar los nuevos gravámenes.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que su gobierno suspendió las negociaciones y ordenó el regreso de los negociadores a Ottawa.
Carney calificó los cambios de última hora planteados por Washington como injustos y perjudiciales para la economía canadiense, y afirmó que su país no aceptaría un acuerdo bajo esas condiciones.
Por su parte, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, responsabilizó a Canadá por el fracaso de las conversaciones y sostuvo que Ottawa rechazó cerrar el acuerdo bajo los términos que, según Washington, habían sido negociados previamente.
Canadá prepara represalias
Ottawa respondió anunciando medidas comerciales contra productos estadounidenses.
Carney informó que Canadá aplicará represalias “dólar por dólar” y que las nuevas medidas afectarán principalmente productos como acero y bienes lácteos estadounidenses.
El gobierno canadiense había recibido previamente una prórroga para continuar las negociaciones. El 18 de agosto, Trump había acordado retrasar hasta el 21 de agosto la aplicación de los nuevos aranceles para permitir que ambas partes intentaran alcanzar un acuerdo.
Sin embargo, las conversaciones no llegaron a buen término.
¿Qué significa para el T-MEC?
La nueva disputa comercial podría complicar todavía más la relación económica entre los tres países de América del Norte.
Estados Unidos, México y Canadá están vinculados por el T-MEC, que sustituyó al TLCAN y constituye uno de los principales marcos comerciales de la región.
Aunque los aranceles anunciados no afectan la totalidad de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos, la disputa genera incertidumbre para empresas que dependen de cadenas de suministro integradas entre los tres países.
El conflicto también podría dificultar las negociaciones más amplias relacionadas con el futuro del acuerdo comercial norteamericano.
La tensión llega en un momento en que la administración de Donald Trump ha utilizado los aranceles como una de sus principales herramientas de presión económica y política frente a sus socios comerciales.
Para Canadá, el desafío consiste ahora en responder a las medidas estadounidenses sin provocar un deterioro mayor de su economía. Para Washington, el objetivo declarado es utilizar los aranceles como mecanismo para obtener mejores condiciones comerciales.






