Michoacán. – Una investigación encabezada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) permitió identificar y multiplicar microorganismos benéficos presentes en parcelas agrícolas de Michoacán, los cuales comenzaron a incorporarse a estrategias de producción agroecológica para favorecer el desarrollo de los cultivos y reducir el uso de fertilizantes y plaguicidas sintéticos.
El proyecto, denominado Conservación y Manejo de Microorganismos Benéficos Rizosféricos de Maíz y Frijol Nativos para la Transición Agroecológica, fue desarrollado por el Laboratorio de Agroecología y el Laboratorio Nacional de Innovación Ecotecnológica para la Sustentabilidad (LANIES), ambos del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM Campus Morelia, en colaboración con el programa Agrosano de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) de Michoacán, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Microorganismos adaptados a cada región
Como parte de la investigación, especialistas aislaron bacterias y hongos nativos de parcelas ubicadas en el Bajío, la Meseta Purépecha y Tierra Caliente. Posteriormente seleccionaron las cepas con mayor potencial para promover el crecimiento de las plantas, facilitar la disponibilidad de nutrientes y contribuir al control biológico de plagas y enfermedades.
De acuerdo con el doctor John Larsen, investigador del IIES y responsable del proyecto, los microorganismos benéficos asociados a las raíces de los maíces nativos representan un recurso biológico propio de las parcelas agrícolas.
“Los microorganismos benéficos asociados a las raíces de los maíces nativos son recursos biológicos de las propias parcelas de los productores. Con este proyecto regresamos ese recurso biológico a su suelo de origen, en lugar de utilizar microorganismos comerciales provenientes de otros países”, explicó.
Bioinsumos para diversos cultivos
Las cepas identificadas pertenecen a los géneros Bacillus, Beauveria, Metarhizium y Trichoderma, las cuales fueron entregadas a nueve biofábricas del programa Agrosano para su multiplicación y posterior aplicación en cultivos de maíz, limón, mango, aguacate y berries.
Los investigadores señalaron que, al estar adaptados a las condiciones ambientales de cada región, estos microorganismos favorecen el desarrollo de los cultivos y fortalecen el manejo biológico de plagas y enfermedades. En el caso de los hongos entomopatógenos, su presencia contribuye al control de insectos plaga sin afectar el equilibrio ecológico.
Beneficios para pequeños productores
La estrategia está dirigida principalmente a pequeños productores, quienes podrán reproducir estos bioinsumos y emplearlos en sus propias parcelas. Durante el desarrollo del proyecto, agricultores participantes reportaron mejoras en la productividad de algunos cultivos, una reducción en el uso de fertilizantes y plaguicidas, así como menores costos de producción.
Por su parte, el investigador posdoctoral del LANIES, Daniel Rojas, destacó que la identificación y reproducción de microorganismos nativos representa una herramienta para avanzar hacia sistemas agrícolas más sustentables y resilientes.
Ciencia aplicada al campo
Además de generar bioinsumos para el sector agrícola, el proyecto busca fortalecer la conservación de la biodiversidad microbiana presente en los agroecosistemas de Michoacán y promover la adopción de prácticas agroecológicas mediante la vinculación entre la investigación científica y las necesidades de las y los productores del estado.






