Morelia, Michoacán, a 20 de Noviembre de 2025.- Michoacán es un estado de momentos. Así como alguna vez el presidente Enrique Peña Nieto designó a un funcionario para coordinar los esfuerzos de la Federación para la pacifición del estado en la figura de Alfredo Castillo, hoy el Plan Michoacán presentado a las pocas horas del homicidio del alcalde Carlos Manzo, se ve como una medida al vapor que poco podrá ahondar en la verdadera pacificación de Michoacán.
Analistas consultados por Cuestiona.News exponen las dificultades de construir en Michoacán un escenario de paz cuando la complejidad juega en contra: una capital aguacatera asediada por la delincuencia organizada, la Tierra Caliente con un proceso de autodefensas que no rindió frutos y un problema político que está dejando graves daños a la imagen del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Un Plan (Alejado de) Michoacán
El Plan Michoacán se presentó el Palacio Nacional y la lectura es que se tuvo que hacer al menos en Morelia y de preferencia en Uruapan, lo cual alimenta la lectura de que la inseguridad es tal que si los criminales pudieron acabar con el alcalde uruapense no existen garantías para la presidenta Claudia Sheinbaum, quien se negó a acudir a Uruapan a invitación de Carlos Manzo.
Polémico, aguerrido en sus posturas, desafiante, Carlos Manzo era un alcalde que se salía del molde. En un estado en el que las policías municipales levantan borrachitos e intervienen en peleas de vecinos, Carlos Manzo sacó a los elementos para combatir al crimen organizado y solicitó apoyos federales.
En el imaginario colectivo está la idea de que ni el gobernador ni la Presidenta lo escucharon.
Hoy se sabe que además de su círculo cercano que estaba conformado por elementos de seguridad municipal de su confianza, tenía el resguardo de otros 14 agentes de seguridad federal. Con todo y eso, lo acribillaron en un acto público conocido como el Festival de Las Velas, en Uruapan. Un joven sicario le disparó en siete ocasiones.
Hoy, el Movimiento del Sombrero que encumbró Carlos Manzo se encuentra en un punto de quiebre. Está en su mejor momento político, con aceptación y conocimiento ciudadano, pero sin su máxima figura. Los políticos tratarán de acercarse para obtener réditos, como ya lo hizo el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, quien aplaudió los alcances de la agrupación de Carlos Manzo.

Juan Carlos Montero: Desde lo local
Para el especialista Juan Carlos Montero, es importante reforzar la seguridad municipal. Los municipios conocen perfectamente cómo se mueven las cosas en una localidad y las fuerzas federales tienen que entender la problemática que las policías locales reportan para diseñar un plan de acompañamiento.
“Se necesita una estrategia de largo plazo y una estrategia que va a involucrar a presidentes municipales, gobernadores, presidente de la República y que es ahí donde en un sentido muy negativo no hemos visto una unión política. Porque esto no no depende sólo de un gobierno. Hemos visto también a nivel nacional cómo la oposición ha sido muy agresiva también con el oficialismo y esto no abona”, explica el profesor de la Universidad de Monterrey.
Esta comunicación entre los diferentes ámbitos de gobierno es clave para la solución de problemas, pero requiere tiempo, dinero y esfuerzo.
“Creo que una de las cosas que tendrían que hacer, por ejemplo, ahora que dicen que Omar García Harfuch va a estar cada dos semanas en en Michoacán. Pues creo que deben tener estas reuniones y las policías municipales o los municipios tienen que compartir la información que han encontrado. Y tienen que reconocer que no podemos contra ellos, pero sí sabemos dónde están (los criminales)”
Lamenta que parece que Michoacán es de momentos y el asesinato de Carlos Manzo bajo esta lógica implica que es apenas otro de los momentos difíciles para el estado y no se asoma una solución.
“Tristemente Michoacán ha sido muy maltratado, muy abandonado por los gobiernos federales, no sólo de Claudia Sheinbaum, sino que podemos hablar desde el año 2000, Fox, Calderón, Peña, López Obrador, porque desafortunadamente Michoacán es de momentos: hoy hablamos del asesinato de un alcalde, pero anteriormente fue otro alcalde y fue un activista y también hablamos de la defensa de la mariposa monarca y también hablamos de la defensa de los bosques, de tal manera que desafortunadamente Michoacán es un momento y luego otro momento”, explica el académico.

Juan Manuel Aguilar: ‘Hay que involucrar a todos los sectores’
Para la pacificación de Michoacán es necesaria la participación de todos los sectores económicos y productivos que se han visto afectados por temas como la extorsión.
“El involucramiento, por ejemplo, de las cámaras empresariales, del sector privado, que en el ámbito que cuando volteamos a ver estados como Chihuahua, como Nuevo León, tienen una clase empresarial sumamente robusta, con mucho poder monetario para poder aportar soluciones complementadas con el gobierno y crear esquemas de colaboración público-privados muy efectivos.
“Muchas veces se piensa que el gobierno tiene que ser el gran solucionador de los problemas, pero en esos modelos sí podemos destacar algunos elementos importantes de cómo aporta el empresariado y luego, posteriormente, por supuesto, también el ámbito de la sociedad civil”, explica Juan Manuel Aguilar, especialista en temas de seguridad.
Menciona que en el caso de de Michoacán el nivel de consolidación del gobierno municipal es sumamente endeble, por eso llamó tanto la atención lo que hizo Carlos Manzo de ir contra los delincuentes.
La postura antagónica y desafiante del alcalde es lo que le dio magnificación de su imagen en el ámbito nacional y por ello apareció en programas nacionales y causó polémicas.
En el caso de Uruapan, los aguacateros tendrían que capitalizar su participación para el diseño de estrategias de seguridad en la región y el gobierno tendría que estar abierto a los esquemas de participación entre las diferentes partes.

Erik Avilés: ‘Hay muchos indicadores por atender en Michoacán’
Más allá de la inseguridad, hay muchos indicadores que les falta dar puntual atención en el estado.
“Ya bastantes y muy graves responsabilidades tiene el gobierno federal por atender en nuestro país como para tener que ocuparse ahorita de Michoacán. Sin embargo, la coyuntura obliga y ahora está sucediendo así. En el estado de Michoacán ya nos encontrábamos en situaciones críticas en diferentes aspectos. Ya había habido señalamientos, ya había habido reclamos, ya estaban los indicadores en materia de desarrollo humano, de pobreza, de seguridad, educación, por supuesto, salud, en el suelo; y ya había preocupación inherente, ya había ingobernabilidad, ya había seis presidentes municipales asesinados”, explica Erik Avilés, director del Capítulo Michoacán de la organización Mexicanos Primero.
El homicidio de Carlos Manzo llega en un momento de fuerte descomposición y su crimen visibiliza que no se trata de un hecho aislado, sino que es parte de un problema más generalizado.
“Ya era este el sexenio más mortífero de la historia de de este siglo en Michoacán. A esto se aúna, pues bueno, este magnicidio y pues por supuesto que hay una conmoción de todo de todas las clases sociales de la clase política en Michoacán y pues el gobierno, por supuesto que lo resiente.
Erik Avilés considera que los michoacanos están en un momento de “estrés postraumático” tras el homicidio de un persona que estaba en el punto máximo de su carrera y tenía un amplio resguardo policiaco.
Si eso le pasa a alguien que tiene todo el apoyo del Estado, ¿dónde quedan los ciudadanos de a pie?, se pregunta.






