Morelia, Michoacán.— Michoacán se mantiene como el corazón productivo y exportador del aguacate mexicano, de acuerdo con el estudio Aguacate: Panorama 2026, elaborado por Mundi, que advierte que la fortaleza del sector también implica una alta vulnerabilidad ante choques climáticos, sanitarios, regulatorios, logísticos y de seguridad.
El documento señala que México es el principal productor global de aguacate, con 28 por ciento de la producción mundial, es decir, casi uno de cada tres aguacates del planeta es mexicano (página 9 del estudio).

Michoacán concentra la fuerza exportadora del aguacate mexicano
El peso de Michoacán en el mercado nacional e internacional es determinante. Según el estudio, alrededor del 99 por ciento de la exportación mexicana de aguacate en 2024 se produjo en solo tres entidades: Michoacán, Jalisco y Ciudad de México. De ese total, Michoacán concentró 89.1 por ciento, con un valor estimado de 3 mil 525 millones de dólares.

El reporte indica que “9 de cada 10 aguacates exportados desde México salieron de Michoacán”.
Además, el documento destaca que el volumen y valor exportado desde Michoacán supera, por sí solo, la exportación total de la mayoría de los países productores del mundo.

Siete de cada 10 aguacates mexicanos salen de tierras michoacanas
En producción nacional, Michoacán domina el mapa aguacatero. El estudio indica que la entidad aportó 73 por ciento de la producción nacional, seguida por Jalisco con 12 por ciento, Estado de México con 5 por ciento, Nayarit con 3 por ciento y Morelos con 2 por ciento (página 27).
Para 2025, México habría producido alrededor de 2.75 millones de toneladas de aguacate, con una superficie cercana a 257 mil hectáreas destinadas a este cultivo.
Entre los municipios michoacanos con mayor producción destacan Tancítaro, Uruapan, Salvador Escalante, Ario de Rosales y Tacámbaro, zonas que explican buena parte del peso económico que el fruto tiene para la entidad.

La concentración también representa un riesgo para el sector
El liderazgo de Michoacán ha permitido desarrollar economías de escala, experiencia agrícola y una red productiva altamente especializada. Sin embargo, el estudio advierte que cualquier disrupción en el estado puede tener efectos sistémicos sobre la oferta, los precios y la continuidad del comercio internacional.
El documento identifica riesgos sanitarios, regulatorios, ambientales, logísticos y de seguridad como los principales focos de presión para el futuro del aguacate mexicano.
Plagas, certificaciones y deforestación, las amenazas al aguacate
Uno de los riesgos más sensibles es el sanitario. El acceso a mercados como Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa depende de protocolos estrictos de sanidad vegetal. Brotes de plagas, enfermedades o incumplimientos fitosanitarios podrían derivar en suspensiones temporales de exportación, mayores costos de inspección y pérdida de confianza por parte de compradores.
A ello se suman los riesgos regulatorios y de sostenibilidad. El estudio advierte que las certificaciones libres de deforestación, los controles al cambio de uso de suelo y las exigencias ambientales están redefiniendo el acceso al mercado exportador. Aunque estos mecanismos buscan proteger la viabilidad del sector, también pueden excluir a productores sin certificación, elevar costos y limitar nuevas superficies de cultivo.
Logística y seguridad, otro punto débil de la cadena aguacatera
La cadena del aguacate depende de carreteras, centros de empaque, cadenas de frío y cruces fronterizos. Cualquier interrupción puede provocar retrasos, mermas de calidad, penalizaciones comerciales y afectaciones a la confiabilidad de México como proveedor internacional.

En el caso de Michoacán, donde se concentra la mayor parte de la producción exportable, estos riesgos tienen un efecto multiplicador: no sólo golpean a productores locales, sino que pueden impactar al conjunto del mercado mexicano.
Estados Unidos concentra la demanda del aguacate mexicano
El estudio también resalta la alta dependencia comercial de Norteamérica. En 2024, Estados Unidos compró 87.1 por ciento del aguacate mexicano exportado, seguido por Canadá con 6.5 por ciento, Japón con 2.7 por ciento, El Salvador con 1 por ciento y Honduras con 0.8 por ciento (página 19).
Esto significa que nueve de cada 10 aguacates mexicanos exportados se destinan al mercado estadounidense, una fortaleza comercial que también incrementa la exposición del sector ante cambios regulatorios, sanitarios o de demanda en un solo bloque económico.
El reto: producir mejor, no sólo sembrar más
El reporte plantea que el futuro del aguacate mexicano no dependerá únicamente de ampliar la superficie cultivada, sino de elevar la productividad, diversificar mercados, fortalecer certificaciones, mejorar la logística y reducir vulnerabilidades estructurales.
Para Michoacán, esto implica un desafío mayor: mantener su liderazgo internacional sin profundizar presiones sobre recursos naturales, cambio de uso de suelo y concentración territorial.
Michoacán, entre el éxito global y la necesidad de sostenibilidad
El aguacate michoacano es una historia de éxito económico, pero el estudio refiere que su continuidad dependerá de la capacidad del sector para adaptarse a un mercado más exigente, más regulado y más competido.
La entidad tiene una posición privilegiada, pero también carga con la mayor responsabilidad: si Michoacán enfrenta una crisis sanitaria, ambiental, logística o de seguridad, el impacto podría sentirse en todo el sistema aguacatero nacional y en los mercados internacionales.






