México.- En un movimiento que anticipa los tiempos políticos y revive viejas estrategias, la bancada de Morena en la Cámara de Diputados anunció que ya tiene lista la iniciativa de reforma constitucional que permitiría realizar la consulta de revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum en 2027, el mismo día de las elecciones federales intermedias.
El proyecto —impulsado por el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar y respaldado por el coordinador Ricardo Monreal— será discutido este lunes por la Comisión de Puntos Constitucionales, presidida por Leonel Godoy Rangel, todos del mismo partido gobernante.
Reforma “preventiva”
De acuerdo con el texto, se busca modificar las fracciones VIII y IX del artículo 35 de la Constitución para que la consulta pueda solicitarse una sola vez, durante los seis meses previos a la conclusión del tercer año del periodo presidencial, y se realice el mismo día de la jornada electoral intermedia.
Morena justifica la propuesta bajo el argumento de ahorrar recursos y simplificar procesos electorales, pero críticos dentro y fuera del Congreso señalan que la intención real sería blindar políticamente a Sheinbaum y mantener movilizada a su base electoral de cara a 2027.
Una historia que se repite
Durante el sexenio anterior, el propio Morena intentó que la revocación de mandato de Andrés Manuel López Obrador coincidiera con las elecciones intermedias de 2021. Sin embargo, la falta de mayoría calificada en el Congreso frustró ese intento y la consulta se realizó finalmente en abril de 2022, bajo condiciones cuestionadas por su baja participación y su carácter más ratificatorio que revocatorio.
Aquella experiencia dejó lecciones claras: lejos de ser un instrumento ciudadano para evaluar el desempeño presidencial, la consulta se convirtió en una herramienta de promoción política, rodeada de propaganda oficial y recursos públicos, pese a que la Constitución prohíbe expresamente su uso en este tipo de ejercicios.
Un ejercicio entre la legalidad y la conveniencia en una Reforma
El nuevo intento de Morena parece insistir en el mismo camino: institucionalizar un mecanismo que, en la práctica, fortalezca la narrativa del gobierno más que abrir un espacio genuino de rendición de cuentas.
Aunque el discurso oficial hable de “empoderar al pueblo”, lo cierto es que la revocación de mandato, tal como se plantea, favorece al partido en el poder, que domina el Congreso y controla buena parte de las estructuras territoriales y mediáticas.
¿Revocación o ratificación?
El precedente del 2022 dejó claro que, en México, la figura de revocación sigue siendo una promesa a medias. La falta de autonomía en su promoción, la desigualdad de recursos y la polarización política la han convertido en un ritual de respaldo más que en un ejercicio democrático real.
Hoy, con el poder concentrado en torno a Sheinbaum y Morena, la propuesta para reformar la Constitución y fijar desde ya la fecha de la consulta parece menos un acto de previsión democrática que una maniobra para medir fuerzas y consolidar el control político rumbo a la segunda mitad del sexenio.






