Morelia, Michoacán, a 16 de diciembre de 2025.- Lejos de los reflectores, la prensa y el dinero que rodea el futbol, en los barrios se practicaba, además del deporte, el compañerismo.
Las calles eran la cancha. Dos tabiques delimitaban las porterías. Al centro, una pelota para iniciar el juego entre los vecinos. Eran tiempos en que las madres se despreocupaban porque a los menores de edad los cuidaba la comunidad y podían andar en la calle.
El tiempo ha hecho que los niños dejen de salir a jugar en el barrio y ahora practican futbol en otros contexto con mayor profesionalismo, con árbitros, en canchas, uniformados y hasta con números impresos en la espalda.

La rebelión del cuento
La Rebelión de los Baldíos es un libro de cuentos de 11 relatos, todos versan sobre el futbol del barrio. Historias de jóvenes, de compañerismo, de relaciones personales y de aventura.
“No me llama la atención si Messi comió esto o aquello, si tiene a una supermodelo como novia o como esposa, o si se lleva bien con Luis Suárez o no. Ese tipo de historias que son de la farándula a mí en lo personal no me llaman la atención. Prefiero las historias un poco más apegadas a un jugador de barrio que juega, digamos, todos los fines de semana. Ese ese tipo de futbol amateur me llaman un poco más esas historias a mí en lo personal”, explica Magdiel Torres, autor de La Rebelión de los Baldíos, editado por el Fondo de Cultura de Querétaro.
Los personajes de sus cuentos son jóvenes en su mayoría y conviven en un barrio para la práctica del futbol callejero.
“Es sobre el futbol de barrio, no vas a encontrar relatos sobre sobre futbol profesional o incluso semiprofesional, sobre el futbol como juego y se van entretejiendo algunas historias de los problemas típicos de la de la adolescencia, la amistad, los primeros amores, la forma de relacionarse entre sí y con el mundo en general”, explica Magdiel Torres.
“Prefiero estas historias un poco más apegadas a mi entorno, digamos”, expone.
Todo cambia, incluso el futbol
Hoy en día los espacios para la práctica del futbol es muy diferente a aquellos años y eso ha cambiado también la manera de convivir. El libro puede servir a las nuevas generaciones para que identifiquen como era la práctica deportiva de entonces y todo lo que había alrededor.
“Éramos gente que jugaba en la calle, no teníamos espacios idóneos para hacer este tipo de deportes, como hoy quizás los haya más, incluso en las propias escuelas, y teníamos que apoyarnos un poco de la calle, era futbol callejero y era un futbol de barrio, en donde surgieron nuestras propias reglas”, explica.
“Evidentemente no teníamos los elementos para hacer un deporte más profesional. Y en ese sentido creo que esto se ha perdido un poco en parte también porque ha evolucionado mucho la forma en que en jugamos futbol. La forma en que nos tocó a nosotros el futbol o las reglas que se conocían cuando nosotros estábamos en el futbol ha cambiado un poco”, expresa el autor.
Pese a todo, hay cosas que sobreviven incluso con los cambios en la práctica deportiva.
“En esencia quizás se conserva la idea del compañerismo, la idea de hacer equipo y de hacer un juego en equipo y de lo lúdico. Eso creo que todavía se conserva. Las nuevas generaciones siguen jugando futbol y siguen trabajando un poco el compañerismo, pero ya con otras reglas”.






