Morelia, Michoacán, a 28 de noviembre de 2025.- Los tentáculos del narcotráfico quieren apropiarse del dinero producto de la exportación aguacatera.
En Uruapan, el movimiento de los cárteles de la droga como La Familia Michoacana, La Nueva Familia Michoacán y el Cártel Jalisco Nueva Generación dejaron de operar como una organizaciones monolíticas y ahora hay múltiples “facciones poderosas”, lo que complica su desarticulación y hace más difícil asegurar una pacificación real.
El gobierno de México suele tener la idea de que con la llegada de las tropas militares la pacificación se alcanzará automáticamente. Esto es impensable puesto que la paz se alcanza con mucho tiempo y trabajo conjunto, afirma Juan Manuel Aguilar, especialista en seguridad nacional de la UNAM.
“Las políticas de recuperación del espacio social, de fortalecimiento del Estado de derecho, el fortalecimiento del nivel de gobierno local tardan años. Yo pensaría que tenemos que entender que Michoacán lleva más de 25 años en descomposición social”, explica el académico.
En Uruapan, la complejidad del narcotráfico
En Uruapan los aguacateros se enfrentan a riesgos estructurales: violencia, extorsiones y control territorial por parte de las agrupaciones criminales que cada vez son más difusas y cuyas cabecillas cambian al poco tiempo.
Uruapan, la Tierra Caliente y el puerto Lázaro Cárdenas son atractivos para la delincuencia organizada por las grandes sumas de dinero que representan. Por su geografía, su economía y su acceso al Océano Pacífico mediante el puerto, su control significa poder sobre rutas clave de drogas, de precursores químicos, y de influencia territorial.
“Si un plan quiere la pacificación de Michoacán, tendría que haber un fortalecimiento en aras de erradicar la corrupción, la extorsión, de variables puntos territoriales sumamente importantes como es el puerto Lázaro Cárdenas, de combatir ciertas prácticas socializadas que promueven una socialización del crimen como elemento en el cual la población se le puede hacer altamente ventajoso insertarse en actividades criminales”, explica Juan Manuel Aguilar.
El llamado Plan Michoacán propuesto desde Palacio nacional no habla de el involucramiento explícito de los sectores productivos, como los productores limoneros y aguateros en Uruapan.

“Tendría que estar muy comprometido con la gran cantidad de productores, organizaciones agrícolas que existen en el estado como limoneros, aguacateros… Y no vemos nada nada de eso”, cuestiona.
Informes de la DEA refieren que la mezcla entre narcotráfico, minería ilegal, extorsión y control territorial convierte a zonas rurales del estado en puntos vulnerables, lo que puede atentar contra la estabilidad social, la seguridad alimentaria local y la tranquilidad de comunidades.
Ante esto, además está el abandono del Estado.
Erik Avilés, director del Capítulo Michoacán de Mexicanos Primero, explica que la industria del aguacate genera alrededor de 3,000 millones de dólares anualmente. En el juego del Super Bowl, los aguacateros michoacanos colocan publicidad y ese día se registra un alto consumo del fruto para ver el juego.
El embajador Ken Salazar dijo que Uruapan es la huerta de Estados Unidos.
“Hay grandes intereses en Uruapan, hay por lo mismo presencia de cárteles, ha habido violencia, pero hay mucha prosperidad y no se debe olvidar que todos estos factores generan un caldo de cultivo, un ecosistema, en el cual puede emerger una figura como la de Carlos Manzo y también por la misma situación un líder carismático y muchos problemas”, considera Erik Avilés.
Los expertos consultados ven muy poco viable que Michoacán pueda pacificarse producto del trabajo del llamado Plan Michoacán.
El académico Juan Carlos Montero, de la Universidad de Monterrey, menciona que un plan para la pacificación del estado “no va a ser rápido, no va a ser ni sencillo ni va a ser barato”.
“Lo presentaron el plan Michoacán con el indicativo de que serían 57,000 millones de pesos. Ya cuando lo empezamos a leer un poquito más vimos un poquito de trampa porque había unas algunas cosas que ya estaban presupuestadas”, menciona Juan Carlos Montero.
El llamado Plan Michoacán se ofreció como un medicamento para la enfermedades derivadas de la inseguridad en el estado, pero en realidad todo ya había sido considerado en el Presupuesto de Egresos, explica el profesor Montero.
“El presupuesto ya se aprobó la semana pasada, pero creo que sí debiera subir a un compromiso, tendría que haber algún ajuste presupuestal porque esos 57,000 millones pues ya están ahí, ya estaban ahí, entonces realmente no es nada nada nuevo”, expone.
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