Morelia, Michoacán— Un grupo armado vinculado con Cárteles Unidos asaltó en 2019 el vehículo en el que viajaban inspectores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y los amenazó directamente en Ziracuaretiro, de acuerdo con la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2025 de la Administración para el Control de Drogas estadounidense (DEA).
La referencia, incluida en la página 15 del informe, es breve: la DEA afirma que una pandilla afiliada a Cárteles Unidos robó con una pistola la camioneta de los inspectores.

El documento no proporciona la fecha exacta, el número o identidad de las víctimas, el lugar preciso dentro del municipio, el monto de lo robado ni informa si hubo personas lesionadas o detenidas.
La atribución a la organización de Cárteles Unidos se entiende como una evaluación oficial de inteligencia de la DEA, no como parte de alguna información oficial mexicana.
El episodio ocurrió en un punto estratégico de la franja aguacatera de Michoacán. Para entonces, Ziracuaretiro figuraba entre los municipios autorizados para participar en el programa de exportación de aguacate Hass a Estados Unidos.
Los inspectores estadounidenses intervenían en la verificación fitosanitaria de huertas y embarques, una tarea necesaria para que el producto ingresara en el mercado de ese país.
El episodio de la DEA los identifica solamente como inspectores agrícolas y no precisa cuál era su misión durante el asalto, el lugar y el sistema de inspección vigente sitúa el ataque dentro del entorno de la cadena exportadora.
El informe no indica si inspeccionaban aguacate en el momento de la agresión.
No fue un hecho aislado ni fortuito
La DEA no presenta el supuesto asalto como un incidente aislado. Lo coloca en el apartado dedicado a las actividades criminales de Cárteles Unidos, alianza surgida de varios grupos regionales para combatir al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Michoacán.
Según la evaluación de la agencia antidrogas, su composición ha incluido células asociadas con La Familia Michoacana y agrupaciones como Los Viagras, el Cártel del Abuelo, Los Caballeros Templarios y Los Blancos de Troya, aunque sus alianzas han cambiado con el tiempo.
El informe ubica el bastión de Cárteles Unidos en Tepalcatepec y lo describe como parte de una ruta utilizada para mover drogas y precursores químicos desde Guerrero y el puerto de Lázaro Cárdenas hacia Guadalajara y posteriormente hacia Estados Unidos.
En ese mismo corredor de influencia, añade la DEA, la organización extorsiona a agricultores de Tierra Caliente mediante amenazas de secuestro o muerte y exige pagos que en ocasiones ascienden a miles de dólares por hectárea.
La conexión específica con el aguacate fue reforzada por el Departamento del Tesoro estadounidense en agosto de 2025. Al imponer sanciones contra Cárteles Unidos y Los Viagras, esa dependencia identificó a un cabecilla regional de Cárteles Unidos relacionado con extorsiones aguacateras y afirmó que Los Viagras han cobrado cuotas a productores de aguacate y limón.
El Tesoro sostiene que organizaciones criminales de Michoacán presionan a agricultores, empacadores y otros participantes de la cadena de exportación, además de intervenir en narcotráfico, secuestros y ataques contra autoridades.
El asalto de Ziracuaretiro anticipó otros episodios que mostraron la vulnerabilidad del personal de inspección. En febrero de 2022, Estados Unidos suspendió temporalmente la inspección de aguacate en Michoacán después de que un oficial que trabajaba en Uruapan recibiera una amenaza telefónica.
En junio de 2024 volvió a interrumpir brevemente las inspecciones de aguacate y mango por preocupaciones sobre la seguridad de su personal. La actividad se reanudó tras un acuerdo entre ambos gobiernos.
Estos acontecimientos no son el mismo caso y no existe en las fuentes consultadas evidencia para atribuirlos automáticamente al grupo señalado por la DEA en el asalto de 2019. En conjunto, sin embargo, muestran que la seguridad de los inspectores se convirtió en un punto crítico para una cadena comercial que depende de certificaciones realizadas en territorio michoacano.
El ataque de Ziracuaretiro revela así una consecuencia concreta del control criminal: la violencia no queda limitada a la producción y traslado de drogas. Al alcanzar a quienes verifican una exportación legal, amenaza a trabajadores, productores y funcionarios, además de provocar interrupciones comerciales con efectos sobre toda la región.
Siete años después del hecho, la evaluación de la DEA lo recupera como ejemplo de la manera en que narcotráfico, extorsión agrícola y control territorial se superponen en Michoacán.
Estados Unidos agregó un nuevo episodio ayer, cuando canceló la presencia de inspectores en Michoacán. El gobierno del estado trató de minimizar el hecho y hay charlas con la SSP de Michoacán para ofrecer seguridad a los funcionarios estadounidenses presentes en la franja aguacatera.






