Morelia, Michoacán, a 20 de diciembre de 2025.- Diciembre suele ser un mes de cierres, balances y decisiones postergadas. En el ámbito laboral, una de las más visibles es la renuncia. No se trata de un impulso asociado únicamente al aguinaldo, sino del desenlace de un proceso que se fue gestando a lo largo del año: el desgaste laboral.
Un análisis del Observatorio de Bienestar del Instituto del Propósito y Bienestar Integral, responsable de la medición Factor Wellbeing, permite entender por qué el cierre de año se convierte en un punto de quiebre para miles de trabajadores en México.
El desgaste laboral que se acumula durante el año
Las renuncias que se concretan en diciembre rara vez aparecen de manera espontánea. En la mayoría de los casos, representan la culminación de meses de desgaste sostenido, donde el compromiso se mantiene, pero la energía personal comienza a agotarse.
Desde el Observatorio de Bienestar del Instituto del Propósito y Bienestar Integral se analizó cómo se vive el trabajo y el propósito personal en el ámbito laboral. Los datos al cierre de 2025 muestran una tensión persistente entre el nivel de compromiso de las personas y los recursos reales con los que cuentan para sostenerlo.
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Mucho compromiso, poca energía disponible
Los resultados de Factor Wellbeing 2025 revelan una paradoja. Los colaboradores en México reportan altos niveles de compromiso, con una calificación promedio de 4.6 sobre 5. Sin embargo, la experiencia cotidiana muestra señales consistentes de desgaste.
Uno de los indicadores más reveladores es la respuesta a la afirmación “Al salir del trabajo tengo tiempo y energía para convivir”, que obtuvo una calificación promedio de 3.56 puntos, la más baja del estudio. Este dato no refleja desinterés por el trabajo, sino una dificultad constante para recuperarse tras la jornada laboral.
En términos prácticos, estas cifras indican que las personas desean aportar y comprometerse, pero llegan al final del día con recursos limitados. Cuando esta dinámica se prolonga durante meses, el margen de permanencia se reduce y la renuncia comienza a evaluarse como una opción para preservar salud, energía y calidad de vida.
Jornadas extensas y un contexto que amplifica el agotamiento
El desgaste individual se inserta, además, en un contexto laboral más amplio. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ubica de forma recurrente a México entre los países con más horas trabajadas, con promedios que superan las 2 mil 200 horas anuales.
A nivel nacional, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI indica que 27% de los trabajadores labora más de 48 horas a la semana, una carga que incrementa el riesgo de estrés, agotamiento y desgaste físico.
La Organización Internacional del Trabajo ha advertido que las jornadas extensas están asociadas con estrés crónico, agotamiento severo y afectaciones cardiovasculares, además de subrayar que más horas no son sinónimo de mayor productividad.
El trabajo como un vínculo cada vez más frágil
Para entender por qué el cierre de año se convierte en un punto de quiebre, resulta útil incorporar la mirada de otras disciplinas. El sociólogo Zygmunt Bauman, en Modernidad líquida, plantea que en contextos de incertidumbre los vínculos con las instituciones, incluidas las empresas, pierden estabilidad cuando dejan de ofrecer seguridad emocional.
Desde esta perspectiva, el trabajo deja de ser un ancla y se transforma en un acuerdo provisional, evaluado de manera constante. No porque las personas rechacen el compromiso, sino porque buscan preservar control, equilibrio y sentido cuando el entorno laboral deja de ofrecerlos.
Esta lectura no justifica la renuncia, pero permite entender por qué, frente a un desgaste prolongado, la permanencia comienza a sentirse insostenible.
Diciembre como punto de inflexión para cambiar de empleo
Los datos del mercado laboral refuerzan esta interpretación. LinkedIn Workforce Insights muestra que entre 2023 y 2024 la movilidad laboral en México aumentó 15%, impulsada por mayores expectativas de desarrollo profesional y por la normalización del cambio de empleo.
De acuerdo con esta plataforma, las principales razones detrás de las salidas laborales son la búsqueda de oportunidades reales de crecimiento, un mejor equilibrio entre vida y trabajo y compensaciones más competitivas. La renuncia ya no se explica sólo por el salario, sino por una evaluación integral de la experiencia laboral.
En este contexto, diciembre reúne condiciones clave: el aguinaldo genera un colchón financiero para asumir un periodo sin ingresos, el cierre de año invita a revisar prioridades y la fatiga acumulada reduce la tolerancia a permanecer en entornos poco sostenibles.
El “Termómetro Laboral” de OCC Mundial confirma que 76% de los trabajadores practica la búsqueda silenciosa de empleo, mientras que 41% de las empresas reporta renuncias inusuales entre diciembre y enero. La llamada hipermovilidad laboral prospera en este escenario, donde las personas no abandonan sólo un empleo, sino un entorno que dejó de sostenerlas.
Las renuncias de diciembre funcionan como un espejo del año entero. Las personas buscan contribuir y desean permanecer, pero también necesitan un trabajo que preserve energía, claridad y bienestar más allá del calendario laboral.






