Katmandú.- La crisis social en Nepal alcanzó un punto crítico este martes cuando cientos de manifestantes irrumpieron en el recinto del Parlamento en Katmandú y prendieron fuego al edificio principal, según confirmó Ekram Giri, vocero de la institución.
El incendio del Parlamento marca una nueva escalada en las protestas que desde hace una semana sacuden al país himalayo. Lo que comenzó como un rechazo a la prohibición de redes sociales se ha transformado en un movimiento mucho más amplio contra la corrupción gubernamental y el nepotismo.
La violencia no se limitó al Parlamento. Los manifestantes también incendiaron la residencia privada del primer ministro K. P. Sharma Oli, ubicada en la localidad de Balkot. Imágenes difundidas en redes sociales y televisiones locales mostraron la vivienda envuelta en llamas, con densas columnas de humo negro, mientras los inconformes intentaban derribar los árboles que servían como cerco de seguridad.
La ola de incendios se extendió a las residencias de varias de las figuras más influyentes del país. Entre las viviendas atacadas o incendiadas se encuentran las del expresidente y actual líder del Congreso Nepalí, Sher Bahadur Deuba; el presidente en funciones, Ram Chandra Poudel; el ministro del Interior, Ramesh Lekhak; y el dirigente maoísta Pushpa Kamal Dahal.
Las autoridades aún no han confirmado un balance oficial de daños ni víctimas, mientras las fuerzas de seguridad intentan contener la violencia y restablecer el orden. Analistas señalan que la magnitud de los ataques refleja un creciente descontento ciudadano y plantea un grave desafío para la estabilidad política del país.






