Morelia, Michoacán, a 29 de diciembre de 2025.- El nombre de Gonzalo López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, volvió a colocarse en el debate público tras el accidente del Tren Interoceánico, un proyecto emblemático del sexenio anterior. Su papel como supervisor honorífico y sus vínculos indirectos con proveedores del proyecto han generado cuestionamientos sobre posibles conflictos de interés.
¿Quién es Gonzalo López Beltrán?
Gonzalo López Beltrán es el hijo menor del primer matrimonio de Andrés Manuel López Obrador. A diferencia de otros integrantes de la familia presidencial, su perfil había sido discreto, con vínculos principalmente relacionados con el magisterio y actividades fuera del primer plano político.

El cargo honorífico en el Tren Interoceánico
Durante el sexenio de su padre, Gonzalo López Beltrán -a quien en conversaciones ubican como “Bobby”- fue incorporado como supervisor honorífico del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Aunque no formaba parte de la estructura formal del Gobierno federal ni percibía salario, su participación consistía en dar seguimiento al avance de las obras.
El propio López Obrador reconoció públicamente esta función en julio de 2024, cuando admitió que su hijo colaboró de manera honorífica en el proyecto federal.
Proveedores, amistades y señalamientos
Investigaciones periodísticas de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) han documentado presuntas incidencias de Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán en favor de personas cercanas, entre ellas Jorge Amílcar Olán, empresario que obtuvo contratos para el suministro de medicamentos y balastro.
En este contexto aparece también Pedro Salazar Beltrán, señalado como amigo cercano de Gonzalo “Bobby” López Beltrán y proveedor de balastro para obras ferroviarias, lo que ha incrementado las suspicacias sobre la relación entre los actores involucrados.
Los audios sobre el balastro y las pruebas de laboratorio
En marzo de 2024 se difundió un audio de una conversación entre Pedro Salazar Beltrán y Amílcar Olán, en la que se habla abiertamente de sobornos para la autorización de pruebas de balastro del Tren Maya.
“Al laboratorio hay que pasarle su mochada cada 3 mil metros cúbicos, para que autoricen y ya a la v3rg4”, expresó Pedro Salazar Beltrán durante la conversación.
Amílcar Olán respondió: “Así es…”, confirmando la dinámica descrita.
En otro fragmento, Salazar añadió: “Cada 3 mil metros cúbicos ellos hacen un análisis del material, cómo está llegando. Entonces, cada 3 mil metros cúbicos para su mochadita, pa’ que den el palomazo que todo está bien”.
Incluso se advierte sobre las posibles consecuencias: “Ya cuando se descarrile el tren, ya va a ser otro p3d0”, se escucha en el audio.
La defensa pública de López Obrador
Ante los señalamientos, Andrés Manuel López Obrador negó la existencia de un conflicto de interés y salió en defensa de sus hijos. En una conferencia mañanera sostuvo que Gonzalo no estaba involucrado en política ni en decisiones de Gobierno.
“Gonzalo no está metido en cuestión política. Ha ayudado como honorífico en el Interoceánico, pero no cobra y no va a trabajar en el Gobierno. Cuando me dijo eso me sentí contentísimo”, aseveró el entonces mandatario.
También explicó que su hijo le ayudaba a supervisar el avance del tendido de vías, la infraestructura ferroviaria y obras complementarias como el rompeolas de Salina Cruz, en coordinación con la Secretaría de Marina.
Un proyecto estratégico bajo la lupa
El accidente del Tren Interoceánico reavivó el debate sobre la calidad de los materiales utilizados, los procesos de supervisión y la transparencia en la asignación de contratos. La figura de Gonzalo López Beltrán, aunque honorífica, se ha convertido en un punto clave para entender la red de relaciones que rodearon uno de los proyectos insignia del sexenio anterior.






