Morelia, Michoacán.— La diputada local del PAN, Ana Vanessa Caratachea Sánchez, cuestionó que se exija a los mexicanos de nacimiento renunciar a una segunda nacionalidad para registrarse como candidatos a cargos de elección popular. Sostuvo que esa condición no garantiza patriotismo, honestidad ni compromiso con el país.
Cuestiona renuncia a otra nacionalidad para ser candidato
Caratachea planteó que la lealtad a México no puede darse por acreditada únicamente porque una persona tenga una sola nacionalidad.
“¿Por qué, para garantizar la lealtad a México, es indispensable obligar a un mexicano de nacimiento a renunciar a otra nacionalidad antes siquiera de registrarse como candidato?”, planteó.
La diputada panista rechazó que el número de nacionalidades permita determinar, por sí solo, el compromiso de una persona con la República.
“Tener dos nacionalidades no demuestra lealtades del mismo modo que tener una sola no garantiza por sí mismo tener patriotismo, honestidad ni compromiso con la República”, aseveró.
Señala que el decreto ya contempla restricciones
La legisladora consideró que el dictamen aprobado en el Congreso de la Unión no explica por qué resulta necesario renunciar a una segunda nacionalidad si el propio decreto contempla restricciones para evitar que quienes ejerzan un cargo público obtengan beneficios jurídicos de otro país.
Según expuso, esos mecanismos impedirían solicitar otra nacionalidad, acogerse a la protección diplomática de un gobierno extranjero o tramitar un pasaporte distinto al mexicano durante el ejercicio del cargo.
Desde su perspectiva, esas limitaciones hacen innecesaria la exigencia de renunciar previamente a una segunda nacionalidad para contender.
Ciudadanía extranjera no borra la identidad mexicana
Caratachea compartió que su padre es un migrante mexicano que tramitó la ciudadanía estadounidense. A partir de esa experiencia familiar, sostuvo que adquirir una ciudadanía extranjera no elimina el amor por México ni la identidad cultural y social de quienes nacieron en el país.
También argumentó que renunciar a otra nacionalidad no borra los vínculos familiares, de amistad o laborales construidos en el extranjero, ni constituye una garantía de patriotismo.






