España. – El choque de dos trenes ocurrido esta semana en el centro de España, que dejó al menos 69 personas fallecidas y decenas de heridos, abrió nuevas interrogantes sobre los protocolos de seguridad ferroviaria y las decisiones tomadas por los controladores de tráfico durante los minutos previos a la tragedia.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, informó este viernes 30 de octubre que un juez investigará una serie de errores que calificó como “inexplicables”, entre ellos la autorización para que uno de los trenes reanudara su recorrido a alta velocidad cuando otra unidad permanecía detenida delante de él.
Durante una conferencia de prensa en Madrid, el funcionario detalló que los controladores pudieron observar durante aproximadamente 17 minutos, mediante las pantallas y los sistemas de supervisión, que un tren estaba en movimiento mientras el otro permanecía detenido, sin que se tomaran medidas para evitar la colisión.
El accidente, ocurrido el miércoles, se convirtió en el más mortal registrado en España en más de una década. Además de las víctimas mortales, decenas de pasajeros permanecían hospitalizados, 17 de ellos en unidades de cuidados intensivos, según el balance citado por las autoridades.
Una falla técnica y decisiones bajo investigación
De acuerdo con la explicación de Puente, el sistema automático de seguridad ferroviaria conocido como LZB dejó de funcionar a las 8:31 de la mañana del miércoles en una zona del centro de España. Como consecuencia, los trenes cercanos se detuvieron automáticamente y el centro de control ferroviario de Madrid tuvo que asumir la gestión de las señales y los movimientos.
En condiciones normales, los protocolos impiden que un tren ingrese a un tramo de vía ocupado por otra unidad. Además, cuando se presentan determinadas fallas, la normativa establece restricciones de velocidad para que los maquinistas puedan detenerse ante cualquier obstáculo.
Sin embargo, el ministro señaló que, a las 8:36 de la mañana, los controladores autorizaron al tren de Renfe que circulaba detrás a reanudar su marcha a velocidad normal, que en ese tramo puede alcanzar los 200 kilómetros por hora, pese a que el tren de Iryo que iba delante continuaba detenido.
Cinco minutos después, a las 8:41, los operadores autorizaron al tren de Iryo a avanzar y cambiaron a verde la señal que tenía enfrente. No obstante, la unidad no consiguió reiniciar la marcha.
A las 8:48, el maquinista de Iryo se comunicó con el centro de control para informar que el tren no podía moverse. Según Puente, el mensaje fue recibido, pero no se adoptaron medidas para impedir que el otro convoy continuara su recorrido.
El cambio de señalización habría provocado que una luz verde también apareciera detrás del tren de Iryo, indicando que la vía estaba despejada, aunque la unidad seguía inmovilizada. El tren de Renfe avanzó y se produjo la colisión.
“¿Por qué, si se puede actuar y había tiempo, no se hace nada? Lo desconozco por completo”, declaró el ministro, quien sostuvo que la investigación deberá esclarecer las razones por las que no se intervino oportunamente.
Gobierno defiende el sistema de seguridad ferroviaria
Tras el accidente, también surgieron cuestionamientos sobre la antigüedad y el funcionamiento del sistema LZB, una tecnología que el Gobierno español tiene previsto sustituir el próximo año.
Puente defendió su fiabilidad y aseguró que su desempeño era comparable al del sistema más moderno que se instalará próximamente. Asimismo, indicó que el mecanismo había registrado alrededor de 170 interrupciones durante este año, una cifra que consideró dentro de los parámetros habituales en Europa.
Según el ministro, muchas de esas incidencias estuvieron relacionadas con actos de vandalismo, robo de cables y trabajos de construcción en las vías ferroviarias.
El funcionario también rechazó los señalamientos de sindicatos sobre una posible falta de personal y recursos en el centro de operaciones. No obstante, anunció que el Gobierno prepara medidas inmediatas para reducir los riesgos y dotar a los operadores de tecnología más avanzada.
Óscar Puente descarta renunciar
En medio de la presión política por el accidente, el ministro de Transportes afirmó que no tiene intención de abandonar el cargo, pese a las críticas derivadas de la tragedia y al hecho de que se trata del segundo choque ferroviario mortal en menos de un año.
El caso ocurre además en un contexto político marcado por las elecciones previstas para el 29 de noviembre, lo que ha incrementado el escrutinio sobre la gestión gubernamental y las condiciones de seguridad del sistema ferroviario.
Por ahora, las autoridades deberán determinar si la falla técnica, las decisiones de los controladores o una combinación de factores provocaron el siniestro.
La investigación judicial será clave para establecer responsabilidades y esclarecer por qué, pese a las señales de alerta y a la comunicación del maquinista que reportó la imposibilidad de mover el tren de Iryo, no se activaron medidas que evitaran la colisión que dejó al menos 69 personas muertas.






