La Habana / Caracas.— Tras años de señalamientos por parte de la oposición venezolana, organizaciones de derechos humanos e informes diplomáticos, el gobierno de Cuba reconoció oficialmente que personal militar cubano realizaba labores de seguridad en Venezuela y confirmó la muerte de 32 de sus efectivos durante la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro.
La admisión, difundida a través de la televisión estatal cubana, marca un punto de inflexión en la relación entre La Habana y Caracas. Por primera vez, el régimen encabezado por Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente que no solo brindaba asesoría al gobierno venezolano, sino que mantenía fuerzas armadas propias desplegadas en su territorio, vinculadas directamente a la protección institucional del régimen chavista.
De acuerdo con el comunicado oficial, los fallecidos pertenecían a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y al Ministerio del Interior de Cuba, y se encontraban en Venezuela “a solicitud de órganos homólogos” del país sudamericano. El gobierno cubano subrayó que no se trataba de personal médico ni de cooperantes civiles, sino de militares en funciones de seguridad.
El reconocimiento estuvo acompañado de dos gestos políticos significativos: la emisión de un mensaje oficial y la declaración de dos días de duelo nacional. En el texto, el régimen cubano afirmó que los militares “cumplieron digna y heroicamente con su deber” y que murieron “en combate directo o como resultado de bombardeos” durante la operación estadounidense. No obstante, evitó detallar las funciones específicas que desempeñaban o las ubicaciones exactas donde ocurrieron los hechos.
La confirmación oficial desde La Habana da respaldo a denuncias que durante años fueron desestimadas o calificadas como propaganda política, y abre un nuevo capítulo en el debate internacional sobre el papel de Cuba en el sostenimiento del régimen venezolano y las implicaciones regionales de su presencia militar en el país.






