Morelia, Michoacán.— Prohibir de manera generalizada los teléfonos celulares en las escuelas podría profundizar la brecha tecnológica entre estudiantes de planteles públicos y privados, advirtió Lina Elizabeth Rodríguez, presidenta de la Asociación de Internet en México (AIMX).
En charla con Cuestiona.news, la especialista sostuvo que el debate no debe concentrarse únicamente en retirar los dispositivos de las aulas, sino en distinguir entre su utilización recreativa y su aprovechamiento como herramienta educativa.
La organización propone establecer responsabilidades para las familias, reglas graduales de acuerdo con la edad de los estudiantes, autonomía pedagógica para las escuelas y programas integrales de alfabetización digital.
Proponen diferenciar el uso educativo del recreativo
Rodríguez explicó que los teléfonos celulares pueden distraer a los estudiantes cuando se utilizan sin supervisión, pero también pueden convertirse en una vía de acceso a contenidos educativos, plataformas digitales y herramientas de inteligencia artificial.
“Lo que estamos proponiendo desde la asociación, que la realidad es que como organización tenemos más de 25 años en el ámbito digital, es que podamos distinguir el uso recreativo de los celulares y el uso educativo”, expuso.
La presidenta de la asociación consideró que una prohibición representa una respuesta rápida frente a los problemas generados por el uso excesivo de pantallas, aunque no necesariamente constituye la opción más adecuada para preparar a niñas, niños y adolescentes.
“No quitemos el celular, busquemos más bien cómo sí puede transformar y fortalecer a nuestra niñez mexicana porque en el resto del mundo está ocurriendo que sí se están actualizando y nos puede dejar afuera en muy corto tiempo”, alertó.
Escuelas públicas enfrentarían una mayor desventaja tecnológica
La especialista señaló que entre 88 y 90 por ciento de la población infantil que cursa educación básica en México se encuentra en escuelas públicas, donde el acceso a dispositivos y tecnologías especializadas suele ser más limitado.
En contraste, agregó, algunos colegios privados cuentan con tabletas, plataformas digitales, pantallas, pizarrones interactivos y equipos de realidad aumentada o virtual, por lo que retirar el celular no tendría el mismo efecto para todos los estudiantes.
En numerosos hogares, apuntó, el teléfono es la única ventana disponible para ingresar a internet y utilizar herramientas que podrían complementar la educación.
Por ello, planteó que las autoridades desarrollen programas atractivos y funcionales que ayuden a mejorar capacidades como matemáticas, ciencias, comprensión lectora y síntesis, áreas en las que México ha registrado resultados desfavorables en la prueba PISA.
Padres deben aplicar controles y límites según la edad
El uso seguro de la tecnología comienza desde el momento en que una familia entrega un dispositivo a un menor de edad, destacó Rodríguez. Los padres deben revisar los controles parentales, los tiempos frente a la pantalla, las aplicaciones instaladas y las páginas visitadas.
También recomendó diferenciar el tiempo destinado a plataformas educativas del empleado en videojuegos, redes sociales y contenidos de entretenimiento.
Adultos no deben prestar los teléfonos celulares
La especialista recordó que prestar a un menor de edad el teléfono personal de un adulto puede exponerlo a contenidos o interacciones para los que el dispositivo no cuenta con restricciones adecuadas.
“Tenemos que ser muy cuidadosos de cuáles son los dispositivos que les vamos a estar entregando a los menores de edad”, aseveró.
Los permisos, límites y herramientas de supervisión deben establecerse de acuerdo con la edad, pues las necesidades y riesgos de un niño de cinco años son distintos de los que enfrenta un adolescente de 14.
Rodríguez añadió que esta tarea no corresponde exclusivamente al gobierno. Las familias, instituciones educativas y autoridades deben colaborar para construir ambientes digitales seguros y adecuados para cada etapa del desarrollo.
Inteligencia artificial debe impulsar el aprendizaje
Sobre el riesgo de que los estudiantes utilicen la inteligencia artificial únicamente para resolver tareas, la presidenta de la Asociación de Internet MX consideró que el problema deriva de la falta de orientación y de un modelo educativo que todavía privilegia la memorización.
“Los resultados de la prueba PISA no tienen que ver con el uso de la inteligencia artificial, sino de nuestro carente modelo educativo que lo que busca es todavía la memorización y no el aprendizaje a partir de comprender, de analizar, de preguntar y de hacer el conocimiento propio”, argumentó.
En lugar de limitarse a proporcionar respuestas, explicó, las plataformas educativas pueden formular preguntas conforme avanza cada estudiante, ayudarlo a descubrir soluciones y favorecer aprendizajes significativos.
La propuesta contempla que los materiales escolares puedan complementarse con usuarios y contraseñas para ingresar a plataformas educativas. De esta manera, los alumnos tendrían acceso a contenidos adaptados a su ritmo y necesidades.
Rodríguez reconoció que este tipo de programas ya se utilizan en algunas instituciones privadas, por lo que el reto consiste en generar acuerdos y condiciones para llevarlos también a la educación pública.
Plantean recuperar el civismo en el entorno digital
La Asociación de Internet MX plantea un modelo basado en tres ejes: responsabilidades dentro del hogar, gradualidad con autonomía pedagógica y alfabetización digital integral.
Esta última incluiría conocimientos sobre ciudadanía digital, protección de datos, límites de conducta, huella digital, acoso en línea y otros riesgos que niñas, niños y adolescentes pueden encontrar en internet.
‘Falta civismo digital’
Rodríguez propuso recuperar la enseñanza del civismo y extenderla al mundo digital, con el propósito de que los estudiantes aprendan a participar en internet de manera responsable, segura y respetuosa.
“No le tengamos miedo a la tecnología, veamos cómo puede potenciar las capacidades de aprendizaje, de conocimiento, de desarrollo, de entretenimiento, pero de una forma sana y segura”, expresó.
Finalmente, enfatizó que la protección de los menores de edad no puede delegarse por completo a las autoridades.
“La responsabilidad de la seguridad digital de los niños en nuestro país es de nosotros, los adultos. No podemos dejárselo a alguien más y sobre todo no podemos dejarlo únicamente del lado del gobierno”, concluyó.






