Morelia, Michoacán.- México redujo aproximadamente 86% la superficie donde está prohibido utilizar redes de enmalle y agalleras en el Alto Golfo de California, una de las principales áreas de distribución de la vaquita marina, de la que se estima que sobreviven apenas entre siete y diez ejemplares.
El cambio quedó establecido en un acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación el 14 de octubre de 2026. La superficie de restricción pasó de aproximadamente 11 mil 106 a mil 562 kilómetros cuadrados, lo que amplía las zonas donde pueden utilizarse determinadas redes de pesca.
La decisión ha generado preocupación entre especialistas y organizaciones conservacionistas, debido a que las redes de enmalle representan una amenaza directa para este pequeño cetáceo: puede quedar atrapado en ellas y morir por ahogamiento.
El Gobierno defiende una vigilancia más focalizada
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sostiene que la nueva delimitación responde a criterios técnicos, registros históricos de avistamientos y monitoreo acústico y visual. Según el Gobierno, concentrar las medidas en las zonas de mayor presencia documentada de la especie permitirá fortalecer la vigilancia y hacer compatible la conservación con los medios de vida de las comunidades pesqueras.
La regulación mantiene la Zona de Tolerancia Cero, donde la pesca continúa prohibida, e incorpora medidas como monitoreo satelital de embarcaciones, identificación de artes de pesca y promoción de métodos alternativos considerados menos riesgosos para la vaquita.
Sin embargo, el anuncio no elimina la preocupación sobre la aplicación efectiva de las restricciones ni sobre el uso de redes peligrosas fuera de los espacios donde están prohibidas.
Ambientalistas cuestionan la decisión
En una entrevista con MVS Noticias, Alejandro Olivera, representante del Centro para la Diversidad Biológica, criticó la reducción del polígono y señaló que México lleva décadas sin lograr eliminar las redes que amenazan a la especie.
El ambientalista también cuestionó que las comunidades pesqueras no cuenten con suficiente respaldo para adoptar alternativas de captura que reduzcan el riesgo para la fauna marina. Además, advirtió sobre posibles consecuencias comerciales y diplomáticas si las medidas mexicanas de conservación se consideran insuficientes.
Estas críticas contrastan con la postura oficial, que presenta la nueva delimitación como una estrategia para hacer más efectiva la vigilancia.
Una carrera contra la extinción
La vaquita marina es una especie endémica de México y está clasificada en peligro crítico de extinción. Su declive se relaciona principalmente con la captura incidental en redes de enmalle; la pesca ilegal de totoaba también representa una amenaza, debido a la demanda de su vejiga natatoria en mercados clandestinos.
El desafío no consiste únicamente en definir cuántos kilómetros cuadrados quedan bajo restricción, sino en garantizar que las reglas se cumplan, retirar las redes ilegales y ofrecer alternativas viables a las comunidades pesqueras.
Con tan pocos ejemplares, la eficacia de la vigilancia y el cumplimiento de las medidas serán determinantes para saber si el nuevo acuerdo contribuye a la recuperación de la especie o aumenta los riesgos para su supervivencia.






